Una semana atrás leí en el portal de El País una entrevista con Laura Chinchilla, la presidenta de Costa Rica y la primera mujer en gobernar la nación centroamericana.
Siendo sincero, no conozco mucho sobre ella, solamente lo que wikipedia me ha regalado después de leer la entrevista que le realizó el periódico español.
La vaga investigación que lleve a cabo en wikipedia me dio como resultado aparte de la reseña biográfica, otros datos que me parecen muy interesantes; como ser que la presidenta "tica" se ha opuesto enérgicamente a la separación de la iglesia y el estado, al uso de la píldora del día siguiente, a los matrimonios entre personas del mismo sexo y al aborto.
A pesar de que estoy completamente de acuerdo con la unión de dos personas del mismo sexo, así como que las mujeres tienen el derecho a decidir si quieren tener un hijo o no y que la iglesias tienen que mantenerse al margen de los gobiernos. Me pareció muy interesante la entrevista con la primera mujer que rige los destinos de Costa Rica.
En fin, como les mencionaba antes, es muy poco lo que conozco de la primera mujer que llega a la presidencia de Costa Rica, así que no tengo el derecho de criticar su forma de gobernar, no quiero valerme de la ignorancia y emitir palabras que no tengan un sano juicio.
El solo hecho de que una mujer ha llegado a la presidencia de cualquier país me llena de satisfacción, porque creo en la igualdad de géneros, en la diversidad y en la caída de los estereotipos, aunque no necesariamente comparta las mismas ideas.
Pero volviendo a lo que me trajo, hasta donde ahora me encuentro, es la entrevista realizada por El País.
La señora Chinchilla afirma que el tráfico de drogas esta ganando la guerra en toda Centroamérica y dejando a su paso un mar de sangre en la región; cosa que comparto totalmente.
También afirma que, el gran problema sigue siendo el no elevar esta batalla al ámbito global, que se convierta en prioridad de organismos multilaterales: así como se hizo con el terrorismo, que lo hagamos con el narcotráfico y revisemos en profundidad las políticas, muchas de ellas fracasadas.
Lo cierto es que el narcotráfico se ha convertido en una pesadilla en el istmo Centroaméricano y no creo que ni con toda la logística habida y por haber se puede frenar; mientras exista una demanda existirá una oferta, eso es tan claro como dos más dos es cuatro.
En este caso la mayor demanda viene desde los Estados Unidos, el principal consumidor de drogas del mundo, drogas que van desde una simple aspirina hasta una piedra de crack.
La verdad es que millones de centroamericanos están perdiendo la vida, para que la cocaína y heroína entre otras drogas lleguen a su destino final, los Estados Unidos y Europa.
En lugar de afincar bases militares en los países Centroaméricanos y de dotar con poderosos radares que son capaces de detectar aviones y submarinos, pienso que las naciones poderosas deberían de hacer una minuciosa radiografía del por que sus ciudadanos están consumiendo tantas drogas y de como las gigantescas industrias farmacéuticas hacen millones y millones fabricando las llamadas "drogas suaves", que son vistas con buenos ojos.
Siguiendo con la entrevista de la presidenta de Costa Rica, me ha llamado la atención cuando el periodista de El País le pregunta si Costa Rica esta en desventaja en la lucha contra el narcotráfico al no contar con un ejercito como el resto de países centroamericanos. Ella afirma que "dicho problema hay que tratarlo con inteligencia y no con mano dura".
Costa Rica en lugar de contar con un ejército, apostó en el pasado con invertir en educación y en salud y es el ejemplo más visible que apostó por lo correcto. No como sus vecinos que apostaron a engrosar un enjambre de militares, que han creado el pánico y la miseria en la región.
Esos mismos militares, auto llamados defensores de la soberanía son las mulas de los narcotraficantes, los propulsores de desapariciones y autores intelectuales de tantos golpes de estados.
Costa Rica desde siempre ha sido una isla en la región, que se ha mantenida salva de golpes de estados, sin guerras civiles y con mejores estándares de vida. Me preguntó ¿Qué suerte hubieran corrido los "ticos" si como sus vecinos hubieran apostado por un ejército? Creo que la respuesta es obvia.
Centroamérica, no solo esta perdiendo la guerra contra los narcotraficantes, también esta perdiendo la guerra contra la miseria, contra la impunidad, contra el derecho a tener una educación de calidad y contra la violación a los derechos humanos.
Mientras todo eso pasa "lideres" populistas hacen su aparición, valiéndose de la ignorancia de las personas y vendiendo falsas esperanzas con tal de eternizarse en el poder.
El narcotráfico es solo la punta del iceberg de tantos problemas, que son el verdadero reflejo de nuestras sociedades.
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