domingo, 23 de noviembre de 2008

No hay nostalgia peor que recordar lo que nunca sucedio

No hay nostalgia peor que recordar lo que nunca sucedió o al lugar donde has sido feliz no debieras jamas de regresar, dos frases Celebres de Sabina, que esta tarde han venido a mi mente. El otoño transcurre entre dudas y mas dudas, y eso es que solamente es el preámbulo del invierno. El frío por aquí es tan diferente, se cuela entre la ropa y astilla los huesos. Pero regresando al punto de partida o a las frases anteriormente mencionadas. Cuantas veces hemos pensado que hubiera pasado si hubieras tomado decisiones contrarias a los que ya hemos tomado. Como estarían nuestras vidas si en un lugar de haber elegido la profesión que elegimos hubiéramos apostado por otra cosa. En algunos casos por lo que realmente nos gusta. Por eso comparto con Sabina que no hay nostalgia peor que recordar lo que nunca sucedió, parece que a los seres humanos en general nos mortifica pensar en los hechos que pudimos realizar y que por equis o ye razón no se llevaron a cabo. Por ejemplo me arrepiento de sobre manera de no haber aprendido a tocar la guitarra o de no haber besado mas bocas, o de haber dejado que pasaran mis sombras desnudas por mi habitación y no haber tenido un reflejo que me hiciera reaccionar y atrapar a esos fantasmas que rondaban por mi subconsciente. Las cosas que he hecho en mi vida, hechas están y me contradigo con la mayoría que opinan que no se arrepienten de todo lo que han hecho, yo si tengo mis arrepentimientos de varias cosas que hice y me arrepiento de no haber hecho mas cosas, pero en fin aun tengo muchos libros que leer, muchas ciudades que quiero visitar y muchas lineas por escribir...
Y al lugar donde has sido feliz no debieras jamas tratar de volver. Bueno, con esa frase si tengo mis reservas, claro que me gustaría regresar a las playas donde fui tan feliz, donde lloré, reí, soñé y me emborraché, me gustaría regresar al parque la Leona a compartir mi soledad con el viento denso de Tegucigalpa, al Mediterráneo a esperar a alguien que no ha de llegar, me gustaría caminar de nuevo por los rincones de una ciudad que se esta quebrando por dentro, pero donde aprendí tantas cosas, esa ciudad que le debo mucho y donde conocí amores que me hicieron perder la cabeza y amigos que compartieron sus sueños y sus odios. A que viene todo esto, pues resulta que el frío me pone gay, como dice Marcela, mi sobrina, claro sin ofender a los gays, aparte se esta tan bien metido en cama, con las ventanas a medio cerrar y un silencio exquisito, una tasa de café al alcance y el ordenador,como llaman por acá a las computadoras en mi pecho, sostenida en una colcha de lana que calienta mi cuerpo.

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